De todos es sabido que el Estado, para proporcionar un servicio público, debe tener como principal objetivo satisfacer las necesidades de los ciudadanos. Todo lo contrario ocurre en el ámbito de lo privado, donde su razón de ser es el beneficio económico, el afán de lucro por encima de todo. Hasta aquí todos de acuerdo. En este orden, se antoja necesario recordar la importancia de sentirse verdaderamente parte activa del Estado, en esta época en la que agarrarse a lo privado se presenta como la mejor opción.Las necesidades de primer orden deben estar cubiertas para toda la ciudadanía. En ese ámbito, sobre todo en lo concerniente a la Sanidad Pública, España es un país que se encuentra jugando la champions. Uno de los países más poderosos de la tierra ha vuelto a tomar como ejemplo a nuestro país para llevar a cabo mejoras en el suyo. Antes fueron las energías renovables, el buen funcionamiento de la Banca española, la introducción de trenes de alta velocidad en las comunicaciones ferroviarias, y, ahora, el Plan de Sanidad Pública. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pretende que todos los ciudadanos y ciudadanas estadounidenses tengan acceso por igual, independientemente de su nivel de renta, a un servicio tan fundamental como es la asistencia sanitaria. Nos puede parecer contradictoria esta noticia viniendo de un referente de primer orden en el ámbito internacional. Pero esto no es lo más alarmante. Tampoco lo es que Obama tenga que enfrentarse a tantos congresistas que defienden la medicina privada, defensa relacionada con la industria farmacéutica y con el hecho de que este sector financia la carrera de muchos de esos políticos sin vocación. Lo preocupante es el sistema de adoctrinamiento al que está sometido el ser humano, más allá de la frontera americana, para conseguir que el pueblo se oponga a un servicio pensado solo y exclusivamente para él. Dicen que no hay nada más contradictorio que un obrero de derechas, pero es que hasta los más empobrecidos de Estados Unidos se presentan contrarios a un sistema de salud que les beneficia. ¿Cómo es posible?
Muchos se llevan las manos a la cabeza, pero actitudes de estas características nos sorprenden a diario en nuestro entorno más cercano. Para nos desviarnos del campo de la medicina, España es un ejemplo a seguir en numerosos avances científicos, donde Sevilla es pionera en el estudio de las células embrionarias. Sin embargo, no fue del todo bien valorado. Y otro ejemplo bien distinto: las archiconocidas quejas relativas al carril bici en Sevilla motivadas por la reducción de espacios para estacionar. Desde otra perspectiva, cabría reflexionar sobre el elevado número de autos circulando por un casco histórico de las mismas dimensiones que hace 500 años. Sin olvidar que Sevilla ha recibido el reconocimiento mundial en varios eventos relacionados con la peatonalización y el aprovechamiento de los espacios públicos.
Parte del pueblo americano en contra de su propio beneficio, ciudadanos españoles no del todo agradecidos con los progresos gubernamentales… Como suele ser habitual, nadie es profeta en su pueblo. A pesar de ello, nada es perfecto, pero puede ser que disfrutemos de lo mejor y no sepamos apreciarlo.



Un monumento de bronce en el jardín situado delante del Hospital de la Caridad recuerda a un hombre muy vinculado a la creación del hospital y a la historia del edificio: Miguel de Mañara, quien después de una vida de pecado y convertido por una visión ( durante una pelea vio su propio cortejo fúnebre) , siguió la senda de la virtud e ingresó en la Hermandad de la Sagrada Caridad, en el año 1622. Gracias a su enorme patrimonio pudo continuar la construcción, y en el año 1664, fundó el Hospital, que todavía hoy en día está al servició de la asistencia y cuidado de enfermos.


