Mantener a un equipo por debajo de los 40 puntos suele ser sinónimo de victoria. Tener controlado el partido y que al final te den un hachazo, no. Normalmente, si controlas ambos aspectos, la victoria cae de tu lado sin mayores problemas y ayer, controlamos las dos (aunque el marcado final muestre 41).
El partido estuvo dominado de principio a fin por Mireste, salvo un pequeño contratiempo en el tercer cuarto, donde entono el mea culpa totalmente. Son los denominados ataque de 'entrenadoritis aguda'. Se probó una cosa que no funcionó y por lo que me quedó claro, en casa, no lo volveremos hacer. El partido tuvo lo de siempre. Intensidad, fuerza, despistes múltiples y esta vez, a diferencia con respecto a Santa Ana, acierto en la línea de tres.
Estrenábamos pabellón y las sensaciones no fueron del todo buenas. Se echará de menos Hytasa, pero es lo que hay y tendremos que acostumbrarnos ya. El próximo partido vuelve a ser en casa y hay que volverlo a ganar.
Se empezó como queríamos. 2-0 a principio de liga para afrontar con más tranquilidad los dos partidos siguiente. El nivel lo exigía y seguimos invictos junto a Papachanka y Lemon. El inicio de liga depara sorpresas y rachas, si entras en dinámica perdedora, no sales (ya nos pasó el año que bajamos, que empezamos con un 1-6). Hay que seguir partido a partido y confiar en nosotros mismo.
Le quiero dedicar el partido a Abel, que atendiendo a las necesidades del encuentro, fue el primer descarte y aceptó con total deportividad su papel. La próxima semana tendremos que dejar fuera a dos jugadores ya que Paco regresa de Madrid para jugar este partido.
Las sensaciones del equipo son buenas y lo mejor de todo es que aún se puede empujar más. Ahora llegan dos rivales muy duros.
Esta noche a las 21:00, entrenamiento.

